Que tal vez sea un vínculo más fuerte, no la oxcitocina: tienes razón; pensar en ello me nubla los lentes; recordar tus besos me espanta los sueños; el otro día te dije en el Face: tu alma fluye, se evapora y llueve; mi cuerpo es la vasija que la contiene: es cierto, todo eso es cierto.
Que vivo feliz, también; yo crezco y ustedes me acompañan, me fortalecen, me dan motivos. Que mi sornisa es sospechosa, que mi humor es envidiable: tienen que agradecértelo. Que nunca antes me sentí tan libre, así es, fue cosa de entrar por el balcón, posarme sobre tus manos abiertas, anidar en tu pecho; que traigo el sentimiento aferrado a las muelas, atorado en la garganta; que cuando leas esto no tendrás duda; que a ti te hablo, siempre (o casi siempre) en todos lados.
Que la información da poder, yo digo que más bien paz; que hay un verso de un poeta que no te gusta que dice: "te agradezco a tu padre y a tu madre y a la muerte que no te ha visto" o algo así... que, que, que...
textraño y voy por ti a la escuela...
mientras, te dejo hartos besos, que se te embarren en los dedos, que inunden tus pupilas en espera del día que los leas.
Nací a un ladito del corazón de la Ciudad de México, al parecer me gusta la periferia, así que me mantengo en ella, a veces más al norte, a veces más al sur... A veces, sólo a veces. Todas mis pasiones tienen un reflejo. La luna en el río, la noche en el cielo, el vuelo del colibrí en el viento; la soledad y la muerte en el albero.
Mostrando entradas con la etiqueta Killari. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Killari. Mostrar todas las entradas

A punto del mes, intento recordar a la que era antes de que tus ojos me cambiaran la vida, me hicieran tragar muchas de mis palabras… buscaba entre los escombros algo que me hiciera recordarme; encontré algo sin mucho sentido, pero harto sentimiento: “ Te juro, por todo lo que se te antoje, que pensaba quedarme, no mover nada de lugar, no verme escapar de entre mis propias manos… pero estoy, como dijo el Rot “todo el tiempo yéndome, como agua de río”; resulta que no sé quedarme, que no sé estarme quieta, si permanezco me desespero y si no estoy, a veces, siento que me muero. Mientras veo, siento, cómo las cosas crecen, cambian y se mueven, no puedo detenerlo, no quiero.
Extraño el tabaco, las ganas de escribir y el sabor del café. Cuando necesito regresar, bajo a la cocina, dispongo la hervidora, machaco los granos, espero cinco minutos y tengo una taza de recuerdos desteñidos, sin cuerpo ni aroma… pero el alma se conforma.
Entonces el dolor trata de mudarse de apartamento, retrocede unas calles, pero también es un cuarto piso.”
En realidad todo parece un sueño… ya no extraño el cigarro; podría pasar la vida, recordando, hundiéndome en tus pupilas que aún no saben nombrar el mundo.
Alma bella**

Y tú alma bella que restriegas tu belleza a mi cuerpo,
criatura creada a imagen y semejanza de una lejana noche de amor de la que únicamente yo debiera acordarme, debiera
Especie de canción contra la cual se estrella mi espantosa memoria ciega, tierna especie de nada, palabras como golondrinas en un granero vacío.
Y tú, porque esta invocación deja de ser un lugar común cuando se trata de ti que en nada te distingues de las otras como no sea por el exceso de tu alma.
Invocación tú que eres como el amor un lugar común tan difícil para mí de intercalar en mi vida que ahora mismo no sé qué hacer contigo quizás destruir este poema estoy sinceramente vacío no gano nada con emocionarme mientras te hago esperar...
No quieres comprenderlo ni yo puedo decírtelo; por las palabras empieza mi temor por ellas de las que me he servido demasiado tiempo para orillar este silencio al que me siento ligado como un loco a los tormentos del mar, en los malecones.
Es una asfixia hablar, dar las explicaciones que nunca aclaran nada, destruir con la palabra lo que se ha construido sin ella: el poema de circunstancia la alegría de un momento es una asfixia
Se vive en esto cuando se ha perdido la vocación de lo eterno y el alma pasa a convertirse en un malestar más en un bienestar pasajero o en una tempestad para orillarla en los momentos de locura, pero tú que no eres más que una especie de canción desprendida de la memoria por donde este viento con su crueldad inveterada sopla de nada te servirá inclinarte, vuelas, y ninguna metáfora que te convierta fácilmente en un juguete nuevo de la tempestad dará una puta idea de lo que para una muchacha significa perder por un momento un alma como la tuya me abstengo: dejo a un lado la flor y el fruto pienso más bien en el miedo y en la náusea sinceramente vacío y en cómo una ciudad entera puede convertirse como por arte de nada en una tierra de nadie: esta ciudad demasiado real para tu historia en que la historia reina como en una colmena fecundándolo todo.
Es lo que yo he vivido hasta el cansancio cualquiera pensaría que me he propuesto vengarme de ti de los deseos infantiles reprimidos o algo por el estilo,
de ti que eres una invocación esperándome a cada vuelta de mi insoportable retórica como decírtelo, inocencia: soy la literatura el viejo inofensivo ojalá
Necesitaba amarte así fue devorada caperucita en el bosque cuestión de instinto carnicero pero por sobre todo de cuentos infantiles que terminan bien contra viento y marea, lobo y bosque.
No has perdido uno sólo de tus cabellos en mi vientre
Aquí estás intacta en lo que digo de ti intocada como lo estará siempre un alma digna de este nombre, perdóname, y un cuerpo para el que la palabra alma no tiene más sentido que para los pájaros su propio canto incontenible
Yo seré -este es mi papel- nada más que un momento ni siquiera un castigo a tu distracción a tu desobediencia estamos cansados de todo esto, un momento de angustia en lo oscuro: el extranjero
que desespera por unirse a la vida en una ciudad como esta, a la vida de la que tú eres, después de todo, una pequeña imagen fiel a semejanza del amor a la vida, inolvidable.
-Enrique Lihn-
**de La musiquilla de las pobres esferas.
Hace días que no puedo aterrizar nada pero este blog está abandonado... hace un rato me tropecé con Alma bella; se me antojó compartirlo y, tal vez, dedicarlo.
Con el coraSón latiendo en las entrañas.
La primera vez que esta idea dio vueltas en mi cabeza, estaba entrampada en El Silencio. Leía TAUROMAGIA. Capítulo III.- Para una estética del toreo. III.- Ángel, musa, duende: "...Es posible que unos tengan más predisposición que otros para el duende, pero también es cierto que éste aparece cómo y cuando quiere, sin horas ni controles, siempre con sonidos, acentos y formas nuevos y viejísimos, siempre de abajo arriba como si saliera de la tierra, de la entraña de la tierra, de la raiz oscura de la tierra."

Ayer, bajo la lluvia, curiosamente, me apareció la fuente: Teoría y juego del duende. Federico García Lorca, Madrid, 1933. Al llegar a casa y dar con la versión completa, tuve una regresión no muy profunda, 7 de mayo de 2009: el positivo marcó el cambio de tercio; las dos verticales paralelas (líneas equidistantes entre sí y que por más que se prolonguen no pueden encontrarse) se clavaron como el primer par de banderillas. Había aparecido. Luz de luna significa su nombre.
"El duende no juega con superficialidades, con las formas, sino que penetra hasta la raíz última e ínima, buscando siempre el dintorno esencial y dolorosamente escondido, el meollo más entrañado y entrañable."
El duende, como dice Lorca, 'es un poder y no un obrar, es un luchar y no un pensar... Sólo se sabe que quema la sangre, como un tópico de vidrios, que agota, que rechaza toda la dulce geometría aprendida, que rompe los estilos... Los grandes artistas saben que no es posible ninguna emoción sin la llegada del duende... La llegada del duende presupone siempre un cambio radical en todas las formas sobre planos viejos, da sensaciones de frescura totalmente inéditas, con una calidad de rosa recién creada, de milagro que llega a producir un entusiasmo casi religioso.'

"El duende da órdenes y no obedece, es como una maldición que aflora en un momento indeterminado, calienta el corazón, desgarra la garganta y nos domina empecinadamente, furiosamente, como en una arrebatadora posesión. El duende embriaga como un sorbo de raza. Y agota."
P.D. El Silencio se siente tranquilo al saberte observándo, desde la barrera, su danza fúnebre con El Duende.

Ayer, bajo la lluvia, curiosamente, me apareció la fuente: Teoría y juego del duende. Federico García Lorca, Madrid, 1933. Al llegar a casa y dar con la versión completa, tuve una regresión no muy profunda, 7 de mayo de 2009: el positivo marcó el cambio de tercio; las dos verticales paralelas (líneas equidistantes entre sí y que por más que se prolonguen no pueden encontrarse) se clavaron como el primer par de banderillas. Había aparecido. Luz de luna significa su nombre.
"El duende no juega con superficialidades, con las formas, sino que penetra hasta la raíz última e ínima, buscando siempre el dintorno esencial y dolorosamente escondido, el meollo más entrañado y entrañable."
El duende, como dice Lorca, 'es un poder y no un obrar, es un luchar y no un pensar... Sólo se sabe que quema la sangre, como un tópico de vidrios, que agota, que rechaza toda la dulce geometría aprendida, que rompe los estilos... Los grandes artistas saben que no es posible ninguna emoción sin la llegada del duende... La llegada del duende presupone siempre un cambio radical en todas las formas sobre planos viejos, da sensaciones de frescura totalmente inéditas, con una calidad de rosa recién creada, de milagro que llega a producir un entusiasmo casi religioso.'

"El duende da órdenes y no obedece, es como una maldición que aflora en un momento indeterminado, calienta el corazón, desgarra la garganta y nos domina empecinadamente, furiosamente, como en una arrebatadora posesión. El duende embriaga como un sorbo de raza. Y agota."
P.D. El Silencio se siente tranquilo al saberte observándo, desde la barrera, su danza fúnebre con El Duende.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
