Cuando un niño no quiere comer, una vez que se han descartado enfermedades o dentición, y creemos que sólo se trata de falta de motivación, podemos intentar hacer comidas divertidas; hacer de la rutina un evento divertido. Hay un montón de páginas con recetas para los peques, son muy sencillas y bien nos ayudarán a crear un vínculo más estrecho en estos menesteres que a veces resultan engorrosos.
Nací a un ladito del corazón de la Ciudad de México, al parecer me gusta la periferia, así que me mantengo en ella, a veces más al norte, a veces más al sur... A veces, sólo a veces. Todas mis pasiones tienen un reflejo. La luna en el río, la noche en el cielo, el vuelo del colibrí en el viento; la soledad y la muerte en el albero.
Cuando un niño no quiere comer, una vez que se han descartado enfermedades o dentición, y creemos que sólo se trata de falta de motivación, podemos intentar hacer comidas divertidas; hacer de la rutina un evento divertido. Hay un montón de páginas con recetas para los peques, son muy sencillas y bien nos ayudarán a crear un vínculo más estrecho en estos menesteres que a veces resultan engorrosos.
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