Hay momentos en que los niños no quieren comer y una como mamá comienza a preocuparse o sentirse mal. Cuando Killari comenzó con la dentición pasamos por una etapa de estas, se negaba a comer, sólo andaba moridiendo por aquí y por allá, aunque al parecer estaba de una inapetencia subida, los bastoncitos de zanahoria cruda o la jícama eran algo que disfrutaba sobremanera.

Para cuando estaba por brotar el segundo par, dejó de comer. Yo la imaginaba descompensada, anémica, sabrá dios cuántas tragedias fabriqué en mi mente por un par de semanas que la niña no comía como acostumbra. Creo que su papá me vio en verdad angustiada, porque le habló al querido Bruno (nuestro pediatra de confianza) y él, en pocas palabras, dijo que no me azotara, que para una descompensación o anemia se requería tiempo, y que si era realista, el bodoque en realidad sí había comido, así que me tranquilizó.

Cuando un niño no quiere comer, una vez que se han descartado enfermedades o dentición, y creemos que sólo se trata de falta de motivación, podemos intentar hacer comidas divertidas; hacer de la rutina un evento divertido. Hay un montón de páginas con recetas para los peques, son muy sencillas y bien nos ayudarán a crear un vínculo más estrecho en estos menesteres que a veces resultan engorrosos.

Pierde Acaxochitlan piezas arqueológicas del periódo pre-clásico.

Pierde Acaxochitlan piezas arqueológicas del periódo pre-clásico.

Foto: Olga CastañedaHoy ocupo este espacio para difundir una noticia que, a mi parecer, debería interesarnos, aunque sea como curiosidad. La Mtra. Olga Castañeda, ex titular de Cultura del municipio de Acaxochitlan, Hgo., ha sido víctima de constantes amenazas e injurias por parte de algunos funcionarios públicos (así lo mencionan en la nota de Criterio), como uno de los delegados de la comunidad de Santa Ana Tzacuala (el fulanito no mencionó su nombre, sino únicamente el cargo) y regidores.
Se le acusa, sin fundamento, de “saqueo arqueológico”, gracias a que el arq. Arturo Castelán Zacatenco, al parecer, tergiversó la información y la señala como la culpable de que la comunidad haya perdido las piezas en un intento por adueñarse de ellas. Los vestigios arqueológicos fueron encontrados en territorio nacional, y por lo tanto son propiedad de todos los mexicanos (por muy cursi que pueda parecer la expresión); como testimonio histórico, merecen un lugar decoroso y seguro, y es esa la razón por la cual la custodia haya sido transferida al INAH que, en este caso, parece ser la autoridad competente en la materia. Yo no termino de entender cuál es la molestia real del arquitecto, ni qué lo orilló a manejarse de este modo, lo que sé es que las cosas han sucedido conforme a la Ley de Monumentos y Zonas arqueológicas, artísticos e históricos y no hay ningún sustento para esas injurias.

También La Crónica compartió la denuncia en su edición impresa, y se han realizado algunas entrevistas radiofónicas para ahondar sobre el tema. Hoy es el Día internacional de la lengua materna y tal vez eso me hace pensar que El Señor amarillo (pieza en torno a la cual se ha sucitado todo este embrollo) es un depositario de la misma.
A continuación, comparto íntegro, el boletín que se presentó en diversos medios de comunicación en el estado de Hidalgo:
“BOLETIN PARA PRENSA
PIERDE ACAXOCHITLAN VALIOSAS PIEZAS ARQUEOLÓGICAS DEL PERIODO PRECLÁSICO.
ONG. CONSEJO DE CULTURA ARTE Y ECOLOGIA DE ACAXOCHITLAN
Yo, Olga Castañeda Andrade, convencida de que cuando un pueblo no tiene ni museo ni casa de cultura no puede ser un pueblo completo, he trabajado como lo hacen las Organizaciones no gubernamentales, sin percibir sueldo desde hace trece años, en el municipio de Acaxochitlan, Hgo.
En enero de 2009 acepté ser Directora de Cultura para la administración del Lic. Julián Perea Castelán, de quien recibí apoyo total para la preservación y difusión de la cultura acaxochiteca, desconocida por propios y extraños.
En el semestre que trabajé para la presidencia municipal, tuve la fortuna de ser invitada a Santa Ana Tzacuala, a ver unos “tepalcates”. A primera vista, sin ser arqueóloga, pude notar la importancia del SEÑOR AMARILLO, nombre con el cual se conoce la pieza; se trataba de todo un personaje para la historia y cultura acaxochiteca y para la reivindicación de la cultura otomí, del el estado y la nación entera.
En mis funciones como directora, y con el único propósito de crear el Centro de arte y cultura acaxochiteca, que propuse en el Plan Municipal de Trabajo 2009-2012, y consiente de la necesidad de difundir las riquezas históricas, culturales y naturales propuse rescatar los “tepalcates” contenidos en una cubeta de plástico, para su restauración, con la venia del presidente municipal.
La parafernalia que tiene como decoración la pieza antropomorfa, las 2 flechas en la cabeza, el bastón de mando en sus manos, indica que se trata de un mandón; el disco y el nudo a la altura del ombligo, el plexo solar, representa al padre SOL y la cuenta del tiempo respectivamente; también puede tratarse la deidad del fuego de antes de la era cristiana. Es muy importante la presencia de los colores de la decoración, los 4 colores del maíz, la semilla sagrada para los pueblos mesoamericanos: rojo, negro, amarillo y blanco, éste último casi desaparecido por la mala manipulación de la arqueóloga Angélica Oviedo, a quien se confió la restauración de la pieza y quien recibió pago por sus servicios de parte de la presidencia municipal de Acaxochitlan, posteriormente nos enteramos de que la arqueóloga  no trabaja para el INAH.
Las tres piezas fueron registradas debidamente ante el Instituto Nacional de Antropología e Historia, el 27 de septiembre de 2009, para resguardar el inmenso valor histórico que poseen, en espera de que se cumplieran las condiciones necesarias para solicitar al mismo Instituto que transfiriera la custodia a un consejo que incluyera a las comunidades indígenas de la entidad; si he decidido entregarlas al INAH del estado de Hidalgo, es por la serie de intrigas, amenazas y difamaciones de las cuales he sido víctima, que se han presentado desde el momento en que inició mi relación laboral con la administración municipal y se han intensificado con el paso del tiempo.
Así como a los seis meses de haber aceptado el cargo, tomé la decisión de renunciar, debido al constante bloqueo de Arturo Castelán Zacatenco, quien siempre hizo saber su deseo de ocupar mi puesto como director de cultura y no como mi auxiliar.
El actual director de cultura de CDI y supuesto presidente del Consejo municipal de preservación cultural de Acaxochitlan, Arturo Castelán Zacatenco, quien además se autonombró presidente de la Comisión para los festejos del Bicentenario, que pasaron sin pena ni gloria en el municipio, en una muestra indiscutible de misoginia, me denunció ante el INAH y malinformó regidores del actual trienio, convenciéndolos de que yo había actuado dolosamente para realizar el saqueo arqueológico del cual me acusa; afortunadamente, reitero, el registro sucedió en tiempo y forma, conforme a la Ley Federal sobre Monumentos y zonas arqueológicas, artísticos e históricos, para proteger las piezas de algún robo o mal uso por parte del conocido traficante de arte sacro y colonial en el municipio.
No me explico de qué forma se enteraron, pero en el momento en que me encontraba dentro de las instalaciones del Instituto, recibí una llamada de quien se identificó como el segundo delegado de la comunidad de Santa Ana Tzacuala, que tuvo el atrevimiento de amenazarme por el supuesto robo del Señor amarillo; incluso la Lic. María Isabel Morales, del área de trámites y servicios legales, tomó la llamada para explicarle que todo se estaba realizando con estricto apego a la ley, que las piezas no podían entregarse a nadie más que a las autoridades pertinentes, y le sugirió que se acercaran para recibir asesoría en cuanto a cómo debían suceder los eventos en torno a cualquier patrimonio de la nación.
Anexo a este documento las fotografías del SEÑOR AMARILLO y los dos cajetes trípodes, así como los documentos donde se me otorga la custodia por parte del Registro público de monumentos y zonas arqueológicas y los de entrega voluntaria al INAH el pasado nueve de febrero del año en curso.
Creo que a quienes corresponde investigar el caso, es a los arqueólogos calificados en la materia y a las autoridades competentes; espero que cesen las injurias y sea resarcido el daño, que la gente logre hacer conciencia de la gran riqueza de su municipio y dejen de lado los intereses personales y protagónicos que tanto daño le hacen a la cultura de tan hermosa región.
Atte: Mtra. Olga Castañeda.”

Yo también espero que la gente logre hacer conciencia, por lo menos de lo que les pertenece; que entiendan que así como cuidan su tierra o le dan mantenimiento a sus pertenencias, acepten que el Señor amarillo debe contar con las condiciones que lo conserven; nadie se los ha quitado y no les va a costar un peso que se logre el cometido.

CoraSón y Desplante

Ketzalli, Jaime y Anónimo. Foto de Penélope RiveraDESPLANTE de Ketzalli Torres y CORAsÓN DE SORTILEGIO de Jaime Coello Manuell
En esos tiempos en los que nos conocimos no me habría imaginado que íbamos a llegar al lugar en el que ahora nos encontramos. Jaime y yo compartíamos el gusto por la literatura, la música, el placer, las charlas prolongadas y creo que no mucho más… Compartimos, también, en aquel entonces, un par de lecturas con otros poetas organizadas por Mónica Gameros e Israel Miranda, y dicen que si no fueron más fue porque me puse de “diva” (aquí confiezo que moría de miedo: Max Rojas, Jaime Coello, Mónica Gameros, Israel Miranda, Édgar y Óscar Altamirano, Mauricio R. Pacheco…). Han pasado casi tres años desde entonces, lo digo y me parece nada, pero es buena párte de mi vida.

Diseño de Carlos Hamat Guevara


El 12 de diciembre de 2010, vió la luz CoraSón de sortilegio, hasta ahora, última entrega poética de Jaime Coello Manuell; se terminó de imprimir en el ocaso del centenario de la publicación del Manifiesto Futurista; “acto culminante de Editorial Andrógino” proyecto de Tanya Cosío y Marco Fonz. Es un libro plagado de juegos simbólicos de todo tipo; es un libro para escuchar en voz del autor, que lo toma como partitura para interpretar algo que podría llamar melodía chilanga; para ver por el puro gusto de atestiguar la lúdica mezcla de los signos tipográficos; y para leer y estremecerse en silencio a cada verso.

Diseño de portada: Ketzalli TorresCinco días después nació Killari, también en el ocaso del centenario ya mencionado y nuestra historia tomó otro curso.

En mayo de 2010 imprimí por primera vez, y bajo demanda, DESPLANTE; esa primera edición consta de tres ejemplares, dedicados a ellos dos, por ser, estar y compartir. Es, también, un libro lleno de símbolos, desde el color que elegí para la portada y los elementos que la integran hasta el epígrafe que lo cierra. A manera de prólogo tiene 1 revoloteo, último poema que Jaime incluyó en su CoraSón. No es un poemario propiamente dicho, pues incluye un relato, un miniensayo y un cineminuto. DESPLANTE encierra mis tópicos de vida: el vuelo del colibrí, los toros, el amor en el que había dejado de creer y la angustia por lo que se escapa de las manos.


El próximo martes (22 de febrero), a las diez de la mañana, ambos leeremos en la Escuela Preparatoria Oficial 160 del Estado de México; yo espero que se me haya pasado ya ese miedo de compartirme a su lado, que no me ganen los nervios y que los chavos disfruten la lectura.

Nostalgia compartida

Esta entrada es de hace un par de semanas, se había publicado en otro blog, (que no es público, jajajaja)… así que no pude compartirla con nadie, jojo… en fin.

Pensando en Iliana Ávalos (@DonnaHerminia)

Acabo de leer el post de una amiga… ella llora, mientras espera su vuelo… tuvo que despedirse de una bola de pelos y yo me entristezco con ella. Hace poco menos de un año yo también tuve que despedirme de un amigo… también fueron trece años de estar juntos, también me sentí un poco muerta, doblemente muerta, porque además él era el hijo del que será por siempre mi mejor amigo.
A veces, cuando pienso en el futuro, me siento extrañamente culpable. “yo creí que era muy pronto para un perro” (suelen reprocharme)… nunca es pronto cuando sabes que el verdadero valor de la amistad se conoce cuando tienes un perro.
Tal vez mis conceptos de vida no son, ni de lejos, los más saludables ni cuerdos ni prudentes, y tal vez por eso me empeñé en comprarle una mascota al duende. Lo que sé es que pronto entenderá la lealtad y lo incondicional de la amistad y el valor del silencio… aunque también pronto aprenderá sobre la muerte.
Cuando el duende llega de la escuela, y mira a la perra, se desembaraza de los brazos de su papi diciendo “mia, mia” mientras alarga las manitas para alcanzar a una amiga que todavía no tiene muy claro que lo es; Killari le jala suavecito los bigotes y la otra se deja hacer.
Cuando el mirar de la Musa se clave en sus ojos, cuando con su lengua enjugue el llanto, cuando se de cuenta que no hay mejor almohada ni mayor confidente que su perra, cuando sienta que en realidad hay alguien que no la juzga, que todo lo soporta y todo lo perdona… entonces, tal vez, alguien más sepa que nunca es demasiado pronto.
Después, conocerá otro tipo de amistades, y cambiará sus conceptos, y la lealtad y el silencio y todo lo demás serán un recuerdo…

mmm... no sé si ya les había dicho.

Estoy administrándome un blog que termine de convencerme la vista; blogspot me gusta mucho: tiene colibrisos rosas!!!! pero, en wordpress me encontré una plantilla que me gusta mucho más (y es verde, como esa bruma que me envuelve). La nueva dirección es:

http://ketzalitorres.wordpress.com/

Lo que hice en ese blog, fue importar creo que todas las entradas de éste, pero hay un par que sólo podrán leer allá; los espero.

Alicia, la del país de las pesadillas.

Ayer cerré un ciclo en mi vida. Un ciclo largo, tal vez importante. Tres años menos dos meses de docencia en la misma institución terminaron en un instante. Alguna vez me sucedió escuchar conversaciones que no debí escuchar, o recibir mensajes que no tendrían que ser para mí, o leer textos que de ninguna manera me hacían bien, y en alguno de esos momentos supe que el que busca encuentra y dejé de buscar, porque a veces los hallazgos hacen daño.




Pero ayer fue distinto, hablé para exigir que se cumpliera un acuerdo y en vez de eso, por falta de atención del otro lado de la línea, escuché una serie de comentarios (de una tipa que llamaremos Alicia y quien la conoce sabe a cuál me refiero) que yo no podía dejar pasar por alto; con todo y mi primera intención de volver a hablar para mentar madres, en un arrebato de prudencia decidí que sólo hablaba, otra vez, para hacer respetar dicho acuerdo (el horario de entrada al trabajo).



Después, ya con la temblorina que provoca la rabia y la dignidad, hablé para renunciar. Porque uno puede necesitar cierto trabajo, pero bajo ninguna circunstancia puede tolerar que la vida personal se mezcle con la laboral. Y, sobre todo, no puede vender la ética, la integridad, el tiempo, la estabilidad emocional y un chorro de cosas más, por unos pesos. Siempre que se trató de trabajo, tuve la inteligencia para aceptar críticas y sugerencias, pero se rompieron las barreras del respeto.



Mi jefa me preguntó por qué no me quedaba a terminar el ciclo en secundaria, sólo reafirmé mi negativa: si los alumnos con los cuales uno se involucra no tienen el más mínimo interés por aprovechar las circunstancias que les brinda la vida, yo no tengo por qué sacrificar mi hígado; si ellos no han mostrado una evolución considerable (o mínima) en el tiempo que compartimos, no hay por qué seguir adelante. Uno defiende y lucha por lo que cree bueno para todos, cuando no hay nada ni nadie qué defender, la lucha es inútil.



El sistema educativo es una mafia a la cual no me gusta pertenecer. Cuando por un lado son las competencias con las cuales debe evaluarse el aprovechamiento académico y por el otro el el dinero el que en realidad determina esa evaluación, la educación se convierte en una farsa, en donde las instituciones llevan como bandera el compromiso de hacer de los estudiantes individuos capacitados para enfrentar la vida, pero en realidad lo que intentan es incrementar la matrícula (y con ella, obviamente, los ingresos).



Lo que en verdad le interesa a la escuela es alcanzar un primer lugar estadístico a nivel zona, no importa que los números estén irrisoriamente maquillados. De pronto ese conformismo me parece terrible: lo que cuenta son los dieces, u ochos (o ya de menos séises). Ejemplo: el examen teórico tiene un valor de 60%, y las rúbricas un absurdo 40%, pero si un alumno decide echar la weba olímpicamente, no puede sacar cero, el sistema de la zona le regala un cinco, supongo que por el simple hecho de pertenecer a ésta; luego, como la asistencia forma parte de la evaluación, el cinco se convierte en seis; además, una política interna, en orígen interesante, promueve que la mínima aprobatoria es siete, entonces hay que dejar trabajos extra para que en un último intento los estudiantes acrediten la materia, aunque sea de una forma tan mediocre.



No quiero decir que las cosas estén del todo mal. Ni que todo el equipo de trabajo de la institución sea incapaz de llevar las riendas de la escuela, muy por el contrario creo que es gente muy capaz que no tiene otra opción, que hace lo que puede para ir contra corriente y que, como yo, no sabe cómo explicar este malestar. Pero como dicen, siempre hay un negrito en el arroz.



Tal vez, sólo tal vez, se trate de que no me supieron explicar, o no supe entender, cómo se maneja esto de la enseñanza; que he encontrado en la lengua el refugio perfecto, un escape del mundo que cada vez está como más raro y quise compartirlo y no me conformé con un@; que de pronto, aunque no duelan, las puñaladas traperas sorprenden con todo y que se les espera; que según la filosofía popular, un final representa el comienzo de algo mejor, así que espero que para todos aplique; que voy a extrañar a la gente que quiero, las travesuras incomprensibles de mis alumnos de bachillerato (incendiar un pino, destrozar un pizarrón, agarrarse a patadas y tubazos, o emborracharse a la menor provocación); que me voy en paz y espero que nos volvamos a encontrar en mejores circunstancias (salvo una excepción).

entrada emergente

¡¡¡¡¡¡Que dicen que ya no soy leo!!!!!! Ni ella sagitario, ni él escorpión, ni el otro acuario, ni la otra virgo. Que dicen que estamos viviendo la predestinación de otra persona. Y yo digo: ¡ah, chingá, cómo que no!

Yo me convertí en cáncer, y ella en ofiuco, y luego la leo es ella, y que él ahora es virgo y el benjamín resultó capricornio...

Y bueno, la onda es que todo cambia, pues... o, más bien, algunas cosas suelen acomodarse como estaban. Total que a mí no muy me importa, más que leo me sentía tortuga y pa los mayas las cosas se quedan como estaban.

Meras curiosidades.

de un pasado no muy lejano

La mina se arrastra a mis pies

lame los pliegues de mi sombra

porque entre las sombras se mueve

mueve los escombros de su futuro frustrado

Trepa mi recuerdo en un intento por untarse caricias que no le pertenecen

manosea con sus pestañas rancias mi ventana,

pretende asirse a la mirada del hombre que me ama

la intuyo del otro lado, anudando sus tripas de coraje,

para estrangular los sueños que le ulceraron las entrañas

ahí les va un cuento al vuelo

Todo comenzó como una piedrita en el zapato
 
La primera vez que Paola sintió la piedra, decidió que iba a soportarla. Era mucho más complicado desanudar el zapato y luego sacarlo pa arrancarla de cuajo.

Después, supongo que cuando había ampulado, supuso que todavía podría soportarlo. Al pisar le incomodaba, pero siguió creyendo que sería trabajar demasiado al tratar de sacarla.

La tercera fue un giro de tuerca, la piedra se encapsuló, y el líquido amortiguaba el dolor. Así pasaron los días, mientras Paola trataba de olvidarse de la herida, a la par que el calzado le daba cabida.

Un día decidió cambiar de zapatos y compró los que había en un anticuado anaquel. Como los anteriores le gustaban demasiado decidió colocarlos en una repisa. La mencionada repisa estaba de frente a la puerta, así que siempre que entraba los zapatos le recordaban que había abandonado su vida pasada. Este recuerdo no venía desde la cabeza, sino desde la planta derecha del pie. Cada dos pasos sentía un hachazo, porque el cuero del nuevo calzado todavía no se había ahormado. Entonces todos los días recordaba la maldita piedra y la malora en que decidió dejarla. Y Paola se tocaba el talón, y se frustraba porque no podía hablarlo. No era grande, pero tampoco pequeña… lo suficiente como para que hiciera mella. No era fría, y aunque tampoco caliente, pero quemaba. No era rugosa, tampoco lisa, pero desgarraba por dentro. Y se cansó.

Sucede que, cansada, Paola les pidió a los reyes que le quitaran ¿del corazón la espina? Lo que pasa con aquello de los sueños es que mal acomodan la información… aunque no hubiera sido ni en el zapato una espina, ni una piedra en el corazón. En sueños Melchor le dijo que no había modo, que tenía que escupirla, que no saldría de otra manera. Entonces ella abrió los ojos y dijo:

-Tengo una piedrita en el zapato.
-Pero no traes puestos los zapatos.
-Entonces la piedrita está bajo la piel.
-Cómo vas a tener una piedra bajo la piel.
-Sí, mira, aquí, en el pie.
-Es que, pequeña, eso no puede ser una piedra.
-Tienes razón, no es una piedra: es una maldita estrella.

apuntes desvariantosos

Hace tiempo, los fines de año eran apenas soportables... solía encerrarme en casa, con una botella de lo que fuera y tal vez la compañía de algún alguien igual amargo que yo. Mi férreo rechazo a las fiestas era medio estorbozo, yo no quería estar con nadie, y mis amigos (esos a los que sí les nace el espíritu navideño) insistían en invitarme a pasarla en su casa "en familia"... nadie lo consiguió y yo lo agradezco, pero (al pasado) no gracias.

Hoy las cosas son distintas: sigue sin gustarme la onda advientosa, pero ya no peleo, es más, hasta pregunté qué íbamos a hacer en navidad. Sucede que hoy estoy fragmentada, parece que esa yo que se resistía sigue haciéndolo y no quiere irse, ha perdido fuerza pero persiste. Aunque la vida me cambió y ese "tópico de vidrios" que es el Duende, vino a romper (en serio) todos los esquemas, aún queda esa maltrecha y rara costumbre de negarme y ver para atrás y darme cuenta de cuántos saltos ha dado la vida.

Por estas fechas me siento a contemplar la pasarela de recuerdos, pongo un puntito de atención en ciertas personas, en ciertos actuares y apunto; en este desfile de memorias identifico ciertos aspectos con cara de nave, de esas que deben quemarse para poder acabar con esa parte de mí que aún se pelea con los últimos de diciembre. Ando dando vueltas sobre mi eje para ver cuál es el lado que más pronto agarrará fuego; parece que será el lado de los arrebatos, esos que casualmente coinciden con finales de año, esos que vinieron a rescatarme de un lastros nosotros para convertirlos que se convirtieron en los futuros que no fui al lado de nadie. Todo comenzó porque pensaba yo hace un rato que muchas personas deciden por despecho; me sentía yo amargosamente decembrina y me decía: cuando esas personas actúan por despecho, se chingaron, aunque sea un ratito. Yo, repito, siempre arranco, pero nunca por despecho, así que esa acotación me hizo pensar en que en realidad nunca me chingué, jajajaja.

Recuerdo uno triste (de esa tristeza frustrante casi adolecente) que ocurrió un 31 de diciembre: un sueño se murió. En retrospectiva parecía canción de José Alfredo aunque tendríamos que saltarnos lo de la navidad. Me pregunto si aquél se sentiría muy mal al saber que en realidad nunca pude soñar con esa niña que tanto anhelaba; lo cierto es que él tampoco la soñó conmigo… la soñó para sí y conmigo no fue, será de alguna otra que, por lo demás, nunca tuve ganas de ser yo.

Pienso también en otro futuro más añejo que qué bueno que no fue, y qué bueno porque en ese me miraba yo con un chorro de hijos y mal tratada, como escopeta vieja, pues… detrás de la puerta. Lo bueno es que terminó, junto con ese año aciago... mucho tiempo después escribió mi nombre con altas, pero hablaba de una yo que había dejado de ser hacía mucho tiempo para él y para muchos.

Recuerdo (como nota al margen) que hoy hace cuatro años don Manuel agonizaba, a mí se me antojó pensar que iba a levantarse, que era una más de sus inocentadas... pero no, no más, había acabado con sus no sé cuántas vidas: "se me murió mi gato, hija", fue lo primero que dijo mi abuela cerca del metro Sevilla a las últimas del 30 de diciembre de uno de esos años, el treinta y uno lo enterramos en no sé qué panteón y nomás no lo he vuelto a ver.
 
Pensando en otra inocentada que no fue, hace también años alguien que no era nada mío (ja) terminó conmigo, que podíamos ser amigos (ja), dijo y yo me enojé. En cuanto él salió por la puerta, yo fui a comprar una lavadora. Se estaba cerrando otro ciclo y el orgullo había quedado re madreado. Según yo nos di por muertos pero sobre un tapetito verde nos dimos cuenta que no se acabó.
 
Luego, entré a un lugar a donde solía ir a guarecerme y que alguien besaba a otro alguien que no debería estar besando. No hice nada. Me di la vuelta y volví a casa. Luego él llegó y me preguntó si quería que me devolviera mis llaves, asentí en silencio. Luego me invitó a tomar un trago y dije que sí.

Otros dos arrebatos me hicieron abortar la psicología, el primero sí me dolió y recuerdo que un querido amigo,del que la distancia no puede separarme, dijo: "No mames, Ketzalli, nunca había visto lágrimas tan grandes... es dantesco verte llorar", pero no cesó el llanto ni se resolvió el asunto pero se acabó ese año. Gracias al segundo, sigo estudiando Letras en la UNAM.

En otro de esos finales de año me enteré que alguien a quien yo quería andaba con la mujer de otro. Mi primera reacción fue hacer una pausa. ¡¿¡¿¡pausa!?!?! ¿Por qué no me enojé, ni me ofendí, ni tuve la necesidad de mandar todo al diablo como siempre? Por qué no salí corriendo para alejarme de una yo que no me gustaba ser... recordé a los otros que estuvieron en ese mismo tiempo y recordé que antes había matado a la que creía en los compromisos y la exclusividad sexual y demás pavadas; que ese orgullo estúpido que siempre resultaba herido, expiró sé muy bien en qué momento. Supe que había crecido no sé de qué manera y mi vida amorosa había cambiado, sólo hubo una duda ¿realmente había terminado? ¿sería capaz de intuir los encuentros dejando fuera los fantasmas?... no me pregunté más, dejé correr el tiempo... supe que era realmente libre y pude andar sin esperar.
 
Las decisiónes que tomo desde hace tiempo no son las más meditadas pero parecen ser las que mejor funcionan, gracias a ello pude urdir pacientemente la vida que ahora tengo, esta en la que el final ya no importa ni estorba; esta en la que el amor y la familia no son una fórmula ni un concepto.

La que persigue.

Entré al blog hace unos minutos y me di cuenta que lleva días, semanas, abandonado; antes de hoy, la penúltima entrada (escrita) tiene poco menos de un mes; ha comenzado el nuevo ciclo de uno de mis más viejos tópicos: lo taurino; por otro lado, el título del post hace referencia a otro, las tortugas.

Voy por el segundo,,, cuando mi papá me conoció, me dijo "hija de la tiznada"... más tarde, antesito de salir del hospital, me envolvieron en una cobija café (que aún conservo); mi señora madre cuenta que él dijo que parecía una tortuga, metía y sacaba las manos y la cabecilla en la cobija... entonces él comenzó una colección de tortugas. En la sala de nuestra primera casa había un esquinero para ellas. Se veían bonitas todas sobre los cristales, pero cuando se acumulaba el polvo había que quitarlas todas para limpiar y reacomodar; tal vez tengo que restar exageración, pero según recuerdo eran como seiscientas (tssss).

Nos cambiamos de casa y a la nueva no llegaron todas, la colección le dejó su lugar a otra, una de artesanía popular que también se ha mudado. De la mía, conservo algunas a las que les sumé otras que ahora están en una pecera redonda, dentro de un huacal en el estudio... es difícil pensar en deshacerme de ellas.

Resulta que mirando a las tortugas, pensé en la fábula esa en donde una le gana a una liebre. Sucede que el próximo lunes debo entregar un trabajo de investigación sobre El perseguidor, de Cortázar. En realidad la tortuga no persigue a nadie, y podría parecer que nada tiene que ver con el trabajo que debo hacer, pero yo sé mi cuento.

Luego, en la entrada esa a la que me refería en el inicio, se habla de otra persecución y en fin.

Ahora bien, retomando el primer tópico, a mi parecer en la lidia también hay una especie de persecución en donde nadie es perseguido y a su vez todos tratan de alcanzar algo, como Johnny.

Mmm... creo que es tiempo de dejar de desvariar.

Apenas hoy me amaneció el invierno.

Apenas hoy me amaneció el invierno, aunque le presediera su horario con tres días de anticipación... la mañana anegada de nubes me hizo sentir una extraña calidez, como si un nuevo comienzo anunciara calma al lago nominal que soy.

pruebas, pruebas y más pruebas

                       

referencia cruzada

Ayer fue un día largo, cuaresmal. En Siglos de oro II analizamos a Quevedo, alguno de sus Sueños. Luego me enteré de que hay que leerlos completos y fui a sacarlo de la Central. Abriendo abriendo el libro me encontré la siguiente cita: et canis is somnis leporis vestigia etrat - en sueños sigue el perro ladrando el rastro de la liebre.

Entonces subió a mi cerebro un golpe de sangre revelador: el futuro que un@s no alcanzaron se convierte un pasado para otr@s, más afortunad@s.

Yo hoy me siento como la liebre que pasó, y mi presente es el rastro de un futuro no alcanzado, y alguien, sin saber, me ladra en sueños ; yo hoy me siento como río que corre libre, porque no tiene necesidad de quedarse, porque el cauce que me contiene no acaba y hay pecesitos que me recorren de principio a fin.

Me siento satisfecha de haber abandonado la Psicología para embarcarme en las Letras hispánicas; soy feliz de que ese futuro que entonces me acechaba sea un pasado cuya huella cada vez es más tenue, sólo un recuerdo amable; me siento satisfecha con mi pasado y con el pasado de quien  me contiene y quien me conmueve, aunque el mismpo perro nos ladre a los tres.

otro domingo, con mucho sol

Escribo los domingos, en la noche, una vez que el duende se durmió... escribo los domingos porque me gusta creer que iré a dormir temprano; escribo los domingos porque estoy dizque tranquila, porque aún no comienza la Temporada y a esta hora estoy en casa; porque se supone que es el último de los siete y el siguiente es comenzar de nuevo y esperar a que termine el miércoles y otra vez ya no poder más.

Hoy escribo porque estoy contenta, tranquila, apasiguada. Amo que las cosas estén como están, que hayan sido como fueron, que sean como tengan que ser, como yo quiero, como él quiera... amo que sea tan despistado, tan distraido; que consiga alterarme con alguna tontería, que logure estremecerme con alguna nimiedad.

Amo ese par de abismos negros, deboradores, en donde los días terminan de consumarse, de consumirse... adoro ese abrazo que me pongo cada noche; amo nuestros cambios de opinión; amo la flexibilidad que nos hace perder el equilibrio, la que me zambute en la boca palabras que un día dije.

Amo esta desquiciante sensación de sentirme como me siento.

sintítuloporfaltadecreatividá!

Querido diario: (jaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaajajajajajajajaja). Sorry, estoy aburrida, agotada, desvelada, mordisqueada, un pelín estresada.

Aburrida porque ya es noche y el duende duerme y mi amor trabaja (fuera de la jaula).
Agotada porque los escolapios de secundaria son como zanguijuelas (¿o sanguijuela?).
Desvelada porque a los días le faltan horas, desperdicio con facilidad las que me asignaron.
Mordisqueada porque el duende tuvo un ataque de lo que haya sido y me mordía y me embarraba su nariz y sus cachetotes en mi carita.
Estresada porque mañana comienza el primer periodo de exámenes en la secundaria y la próxima semana en prepa.

Sé que debería estar enfocada en hacer los mentados exámenes (que en nada me convencen, claro)... debería, en cambio estoy  aquí compartiendo el desfasado tiempo que  nunca es un punto de encuentro.

Todo comenzó porque me preguntaba qué pasa por sus cabezas una vez que por sus ojos entran las tremendas faltas de madre... digo, de ortografía, que suelo aventarme cuando me pongo a escribir a estas horas y le pucho en "publicar entrada" sin antes leer lo que digo.

Mientras peras o manzanas dejo aquí mis más sinceros "ups"...

Iliana: gracias por las lágrimas. Un abrazo desde este valle hasta aquella perla.

remembraciones

Dije 'remembraciones' arbitrariamente, porque esto va a ser como reconstruirme, porque hace un rato me dispuse a ver al duende dormir; así no más... decidí quedarme a contemplarla mientras terminaba el biberón y el sueño la inundaba poco a poco. Al mirarla tan tranquila volé hacia atrás: 16 de diciembre de 2009.

Desde que me enteré de que venía en camino, esa fue la fecha probable de parto. Podrían ser dos semanas antes, podrían ser dos semanas después, lo cierto es que esa era la fecha de término. La penúltima vez que vi a Enrique, dijo: "no creo que llegues, pero si sí, nos vemos el 16"... total que ese miércoles amanecí "rarita", cuando despertó mi madre (con tres hijos de experiencia) le pregunté cómo se sentían las contracciones "son como cólicos"... nunca he tenido cólicos... "entonces no sé cómo explicarte"... Me entró la paranoia: ¿y si nos vamos a la clínica? -como quieras- pero, ¿y si me regresan? -pues, como veas- ya sé, le hablo a Enrique.

Oiga, doctor, toda la mañana he sentido presiones extrañas en la parte superior de la panza, pero no me duele nada, ¿voy a la clínica? (me acaban de avisar que mataron a un primo, otra "víctima" de "la guerra contra el narco", así que tal vez este relato se vea ligeramente alterado) -jajajaja, no, no te preocupes, tienes cita hoy a las cuatro, ¿no? nos vemos a las cuatro y media-

Entonces me relajé, me bañé, desayuné y me fui al defe con mi má, la ruta fue Cd. Azteca, Centro Histérico y luego Roma norte. Cuando llegamos al consultorio ya me dolía algo más la panza pero nada terrible. Primero preguntas de rutina, que -¿cómo te sientes?- bien, como para irme de aquí a la presentación de Ciudad imaginada, de Alberto Chimal, en Bellas Artes (dato curioso, porque... el muende se gestó entre éste y Los esclavos, del mismo autor, ja), -cuándo quieres que nazca- pues si se vale elegir, pues antes del 22,    -bueno, vente para acá, pero ya no vamos a grabar este ultrasonido porque a estas alturas ya no se ve nada- y que luego el duende gira la cabeza y parpadea y según él -esto casi nunca se ve perodisfrútalo porque ya no lo grabamos y ahora ponte la bata... todavía no había encajado pero no pasas de mañana... y si te vas a Bellas Artes caminando, en una de esas nace en las escaleras"

No supe si decir uff o no maaaa!!!! pero salí del consultorio y no fui al Palacio pero sí a Juanacatlán, por mi CoraSón de sortilegio y un abrazo fuerte y buenos deseos findeañeros y detodosmodosnosvamosahablarantesdequeacabeelaño y un par de tequieros y buenasuertes y total que en el andén leí la dedicatoria y mi mamá preguntó -¿por qué lloras?- porque soy feliz.

Como ella consideró que mis contracciones eran "falsas" y tenía hambre, decidió que era buena idea parar a cenar cerca del metro Chapultepec. Yo ya no tuve hambre, sólo sed: lo que me cupo de agua de sandía entre el muende que se estaba acomodando y la prudencia que intentaba rescatar pa no gritarle a mi madre que estaba yo por pariri y ella con que qué ricas están las flautas.

Como ya no había micros que salieran de Chapultepec a la Villa, nos trepamos a un taxi que nos llevara a Reforma. Como estaba la exposición de nacimientos -¿y si nos vajamos?- ... se hizo el obvio silencio... Pau, la peque de las Torres, iba tomando el tiempo a las contracciones. Llegamos a Indios Verdes. Nos subimos al bus, el dolor iba haciéndose más intenso, aunque todavía era tolerable. Yo respiraba profundo y le hablaba por dentro al muendecito, que estuviera tranquila, que ya faltaba poquitito pa mirarnos a los ojos, para estar juntas de otra forma -¿ahora por qué lloras?- porque sigo feliz, nomás que ahora me duele.

Mi querida madre tuvo a bien sugerir ir a caminar a la Feria de la piñata, era el primer día y el doctor recomendome caminar... /&R$%$$)()((&%$%$##"# ¡¡¡¡¡QUE NO QUIERO CAMINAAAAARRRR!!!! Quiero bañarme con agua caliente y acostarme un rato para descansar aunquesea un ratito.

Llegué, otra vez me bañé, me acosté y dispúseme a dormir. A las 11 de la noche volví a hablarle a Enrique: Doctor, espero no despertarlo, pero tengo contracciones cada tres minutos y ya me duele mucho -intenta dormir, todavía te escuchas muy tranquila- y otra vez, para mis adentros (aunque no tanto como para que no le vibraran las maledicencias al muendecín): /&&/%$#$#%Y)(/&/&%%$ NO PUEDO DORMIIIIRRR!!!

Al veinte para las dos le hablé al leal Cristian, el amigo más antiguo, constante y leal que he podido mantener (mi papá y mi hermano andaban en Huejutla) para que me llevara a Texcoco. En algún momento pensé en conducir yo, hacer pausas para contraer mi universo interno pero desistí enseguida. Cristian llegó más enchinga que ya.

A las dos de la mañana yo estaba en urgencias, esperando que me recibieran y con la ligera sospecha de que podrían regresarme, porque se dicen tantas cosas del Seguro... total que no, fue rápido. Señora, viene usted acompañada, para entregar sus pertenencias, se tiene que quedar. Llevaba siete de dilatación, estaba a tres de terminar. Eché mis cositas en una bolsa de plástico transparente, me puse la incómoda bata hospitalaria y pedí unas tijeras (tal vez una semana antes de reconciliarme con el amor, que todavía no era aceptado como tal, una alumna me regaló un chinito rojo, de esos que suponen suerte, lo puse en la muñeca izquierda y mi pedacito de incertidumbre lo ciñó a ella con un par de nudos, tal vez fue ese un augurio). A la hora de la canalización relajé todo el cuerpo, agarré mi fobia a las agujas y pensé en ella, respiré profundo y sentí algo que más bien parecía el tubo de drenaje de una gran ciudad abriéndose paso por mi radial izquierdo.

Luego me pasaron a un cubículo. Conforme iban amontonándose los minutos, me aferraba con más fuerza a los barandales de la cama; hacía fuerza con los brazos para liberar de tensión la parte inferior del cuerpo. Respiraba profundo. "Ya casi, muendecito", le decía... y me lo creía. Había terminado el 16, el 17 avanzaba perezosamente. Los camilleros, asistentes médicos, tocoloquesea, iban y venían... Puje, señora, todavía le falta, necesita ayudarle a su bebé a bajar, porque si no le vamos a tener que practicar una cesárea (no maaaaa, no quiero que me abran, pero tampoco puedo ya hacer esfuerzo).

Enfermera, es mi primer parto, pero creo que se rompió la fuente. -No señora, le acaban de decir que todavía le falta, ya dilató lo necesario, pero el producto todavía no encaja-. Recordé que Enrique dijo: cuando se reviente la fuente, tienes como dos horas para llegar a donde sea, son muy pocos los casos en donde las cosas suceden más rápido.

Entonces, aunque yo no sabía qué hora era, tenía claro que aún faltaban dos horas. La chica de la cama vecina preguntó si me dolía mucho. Mmm... sí, duele, pero no como me dijeron que iba a ser, supongo que todavía me falta.

Tal vez diez minutos después mis ganas de no recibir ningún tipo de bloqueo, ni sedante ni nada, flaquearon: señorita, ¿cree usted que pueda darme algo para el dolor?... -déjeme ver, voy a preguntarle a la doctora; la mentada amable señorita volvió, no había encontrado a la mentada doctora (que seguro estaba tendida en una de las camas coniguas, porque recién le había gritado a otra que dejara de gritar porque todavía le faltaban cinco de dilatación). En esas estábamos cuando sentí EL dolor. Y con toda la serenidad de la que creo nunca seré capaz otra vez dije: yo no sé de esto, pero creo que está coronando (lo que sea que haya creído en ese momento que eso significara). -a ver, déjeme ver... CAMILLEROOO-

Por qué no había camillero alguno, ignórolo, pero entre la "doctora" y la fulanita agarraron la camilla y, dando tumbos, me conducían hacia la sala de expulsión... el pasillo no era largo pero el muende terminó de asomar la cabezota en el camino. -Cierre las piernas, ya no puje- O(/&/$$#"##%&/() YO NO ESTOY HACIENDO NADA, y ¿cómo chingados voy a cerrarlas? la voy a aplastar. Nació en la camilla. Al mirarla entre mis piernas, estiré la mano y le acaricié la cara. Estaba blanca, cubierta de la cosa blanca que no me acuerdo si se llama vérnix cebácea o estoy inventando, jajajajajaja... me quitaron la mano "la va a contaminar".

Terminó de salir en la camilla, creo que ya lo dije. Gritó (no lloró), abrió los ojos todavía llena de líquidos varios, se la llevaron, no pude quitarle la vista de encima... alumbré y cesó el dolor. Me alivié (sólo entonces entendí el sentido de la expresión). Volví a sufrir un poco cuando comenzó el zurcido necesario, porque, aunque me libré de la famosa episiotomía, la caraja escuncla se abrió paso como pudo, me abrió a mí, por así decirlo.

Señora, dio a luz a un individuo vivo, del sexo femenino. 51 cm, 2,800 gr. a las 5:55 del 17 de diciembre de 2009, Felicidades. Yo no pude decir más que: Muendecito. Y ella seguía mirándolo (lo que sea que eso signifique tomando en cuanta que los neonatos no ven). Luego de un respiro pregunté y tuvo 8-9.

Me llevaron a mi cama y al cabo de media hr., aprox., me entregaron a la criaturita (ja). Peinada y toda la cosa. Hermosa toda ella, blanca, envuelta en una sábana blanca... Entonces el mundo se apagó, éramos ella y yo y el silencio que nos dejaba hablarnos sin decir nada.

"Qué hermoso bebé, se nota que lo hicieron con mucho amor"... supongo que a todas deben decirle lo mismo, pero yo lo creí y no escuché ningún comentario parecido a mi alrededor. El desayuno fue simple, sin chiste: dos rebanadas de pan, con una rebanada de jamón en medio, un plátano, un vaso de agua de algo (tal vez jamaica) y ya... en teoría saldríamos a las doce, pero todo estaba tan bien que prefirieron retenernos hasta las cinco (que era la siguiente tanda de "altas") y eso se extendió hasta las siete.

Me pasaron la bolsa de plástico con mis cositas, la pañalera verde, con su primera ropa verde... y mi mamá nos esperaba en la puerta. Para entonces mi papá ya había llegado y él nos trajo a casa. Hicimos escala en el centro comercial para abastecernos porque, aunque teníamos casi todo, faltaba lo indispensable.

Todo esto pasó por mi cabecita mientras veía al duende dormir, hace un par de horas. Pienso ahora en El Perseguidor, de Cortazar, y en los quince minutos de minuto y medio de Charlie Parker. Pienso en todo esto y escribo para compartir, para que se enteren, para que no se me olvide, para que (si el cyberespacio no colapsa antes de que el muende sepa leer y este blog tiene vida eterna) un día Killari...

Besos... abrazos para todos y teamos para ellos dos.

Domingo 1, en casa.

Qué cosa tan linda ha sido este mes completo... agetreado como él solo. Hace unos días intentaba yo compartir una entrada pero el servicio de internet en el trabajo es pésimo: casi que todo está bloqueado.

Hace un ratito, entre que echaba una carga a la labadora y le ponía las tapas a los "topers", me pregunté pa qué tengo este blog, si la gente que quiero está al pendiente: mis amores están dormidos en la habitación de arriba; los demás están cerca, en el msn, en el face, en el twitter, en el chat... pero... sucede que no siempre coincidimos y luego ya no nos enteramos de las cosas lindas, esas pequeñitas que construyen los días.

Ahí a un ladito, dice que tengo seguidores (algunos), luego están también los que a la hora de seguirme decidieron que no querían hacerlo públicamente pero se mantienen al tanto de´sta felicidat.

Decía yo que ha sido un mes maravilloso. La intensidad comenzó desdel: ¿cómo ves si...?, mi primer Desplante (libro quasicartonero, con tiraje de tres ejemplares) que le dediqué al Duende y a mi Pedacito de incertitumbre; luego, que había que decir "las palabras de no despedida" para mis todavía no alumos de primaria y secundaria: palabras que olvidé leer... sucede que me aterra el público; me encanta que me miren pero... algo raro sucede cuando estoy detrás de algún micrófono.

Después de las dichosas palabras, la confirmación de la carga horaria. Ya no sólo sería maestra suplente de secundaria, sino que ahora iba a tener a tres grupos, más las cuatro materias que ya tenía en prepa, uff... luego jornada de actualización académica, curso de verano, recibir mudanza, comienzo de semestre en bachillerato, primer día solos, la Muestra estatal de teatro, fin de ciclo en la UCM, regreso a la guardería, comienzo de ciclo escolar 2010 - 2011, reconocimiento por excelencia docente... y para cuando me di cuenta el "nosotras" dejó de ser: las cosas mías dejaron de ser sólo mías, las cosas suyas ya no son suyas (jajajaja), la ella que era nomás mía aunque fuera suya dejó de ser propiedad privada y de pronto este párrafo resume un nosotros que no habíamos imaginado.

De los nuncas, pasamos a las primeras veces: la primera vez que amanecimos juntos en nuestra casa, la primera vez que desayunamos en el caos que dejan dos mudanzas simultáneas, Este es el primer domingo que estaremos en casa. Aún hay cajas cerradas y el estudio aún tiene apariencia de bodega; hay ropa sucia, planeaciones pendientes, programas inconclusos, un Silencio en suspenso... y no le aunque, la cosa va agarrando forma.

Un vago recuerdo rulfiano me viene a la mente: "en el lugar donde dicen que uno tiene el corazón, tengo una cosa que brinca de contento", no sé si sea amor, o felicidad, o ternura, o esperanza o todo eso junto, per es eso lo que hoy me sentó a escribirles; eso que no saben de cierto pero suponen (como diría el señor que me acercó a la poesía), eso que les hace sentir ternurita porque nos quieren, eso que los mantiene al tanto de lo que nos pasa.

Besos a ustedes.

Glup!


Ya está, es oficial: estoy loca de contenta.
Además de que tengo una relación!!!! Jajaja
Y nomás porque me siento como bola de nieve:
estoy enamorada y bien correspondida!!!!

Luz de luna

Que tal vez sea un vínculo más fuerte, no la oxcitocina: tienes razón; pensar en ello me nubla los lentes; recordar tus besos me espanta los sueños; el otro día te dije en el Face: tu alma fluye, se evapora y llueve; mi cuerpo es la vasija que la contiene: es cierto, todo eso es cierto.

Que vivo feliz, también; yo crezco y ustedes me acompañan, me fortalecen, me dan motivos. Que mi sornisa es sospechosa, que mi humor es envidiable: tienen que agradecértelo. Que nunca antes me sentí tan libre, así es, fue cosa de entrar por el balcón, posarme sobre tus manos abiertas, anidar en tu pecho; que traigo el sentimiento aferrado a las muelas, atorado en la garganta; que cuando leas esto no tendrás duda; que a ti te hablo, siempre (o casi siempre) en todos lados.

Que la información da poder, yo digo que más bien paz; que hay un verso de un poeta que no te gusta que dice: "te agradezco a tu padre y a tu madre y a la muerte que no te ha visto" o algo así... que, que, que...

textraño y voy por ti a la escuela...

mientras, te dejo hartos besos, que se te embarren en los dedos, que inunden tus pupilas en espera del día que los leas.

Krsna endulza el corazón


Me había distanciado un poco, pero... cuando Krsna se adueña de tu corazón, es difícil permarnecer lejos de Él y lo suyo mucho tiempo... Tal vez la forma más "sencilla" del amor es el servicio. Uno puede servir conciente o inconcientemente; se dice que sólo a través del servicio a un devoto puro, puede el alma alcanzar la eterna morada; Krsna es tan misericordioso que acepta el servicio de sus devotos en cualquiera de sus "presentaciones": uno sirve a los hijos, a la pareja, de esta forma se complace al Maestro espiritual, que a su vez sirve a su Guru... así hasta llegar a Krsna; o sea, ¡si uno sirve a su familia, sirve a Krsna!

No creo estar diciendo tarugadas, sólo quiero compartir que mi corazón está loco de contento; que me endulzo la visita de mi Guru; que me llenó de alegría verla en sus brazos y le diera su bendición; que el Tilak en su frente me removió el alma y me sacudió los miedos; que estar tan cerquita de la Deidad, dentro del altar, con el duende en mis brazos y Gurudeva tomando su mano... ("Vamos a donde Krsna, Pyari" lo escuché decirle) y con alguien más en el pensamiento, me hizo sentir como renovada.

Esa marca de arcilla que lleva ella en la frente nos identifica como Vaisnavas (sirvientes de Visnu), que a sus Pies de loto está Tulasi...

Como siembre, debo dejar esto inconcluso... el deber me llama.

sólo por restar un poco de abandono... (1)

Advertencia: esta cosa es rosa y pegajosa.

Sucede que, pegándole al medio día, me dieron ganas de cantarle a la Luna "porque alumbra, nadamás, le canto porque ella sabe de mi largo caminar"... ¿Por qué? No sé, tal vez se debe a esta maldita costumbre de romper promesas.

Sucede que la humanidad se repite y todo está dicho; que a veces el pasado pesa; que a veces los recuerdos queman; que suele la luna influir sobre las aguas, y soy un lago dizque de aguas serenas; suele la luna iluminar a los amantes y por eso yo prefería amanecer sola.

Recuerdo que hace tiempo (mucho) noté que ella estaba como enganchada a mi espalda, tal vez a mis alas y, entonces, la convertí en motivo y quise adueñarme del cielo...

Sucede que a veces el pasado me recuerda que la luna no me pertenece, y que antes de nosotr@s iluminó a much@s otr@s, pero (aquí es donde vuelve la cosa linda) como ya he dicho, su nombre significa Luz de luna.

(hablando de... hoy sale temprano, así que hago una pausa)
Hay batalla dentro,
lo intuyo por el ardor
que deja la lucha
entre ambos hemisferios.

Uno se va a los extremos
del sentimiento
el otro pendula
racionalizando, justificando.

Intenta salvarme,
-entiendo-
pero me agota.

Ya no sé qué levantar
para esconder;
está en todas partes,
muy a ras de suelo
y de cerebro
a flor de piel
como beso o como herida.

Hoy se me murió otro pedazo.

Eran las 2:44, pero la hora no terminaba de llegar. Yo quise estar con él, acompañarlo, ser lo último que vieran sus ojos detrás de las cataratas. Pero no pude, tal vez me faltó valor; tal vez me sobró deseo.

Antes de salir, apresurada, puse en la balanza 12 años 4 meses de recuerdos, frente a dos horas (o menos) de presente. Al final (desde el inicio) pesaron más las dos horas.

Casi al terminar mis ni siquiera dos horas, traía encima media copa de vino, un pedazo de chocolate, un poco de chile, media bocanada de humo reciclado y una taza de café (de a de veras). Ahora, que el día termina y hace rato que pasó el efecto, sé que cuando llegue ya no encontraré el viejo tapete que me hacía tropezar.

Intento pensar en el patio sucio, el pantalón mojado con casi medio litro de baba antes de salir (con el tiempo encima) a trabajar, trato de pensar en los quejidos con los que intentaba llamar la atención. Intento... pero algo me duele en el estómago, tal vez la ausencia, tal vez haber sido yo quien decidiera y resolviera.

Me duelen las muelas, debe ser el llando aferrado a ellas. Era lo último que me quedaba de mi (también muerto) mejor amigo; nació en casa, el 16 de noviembre del 97, murió en casa, el 22 de marzo de 2010.

Le agradecí todos sus años y lo amenacé con un próximo encuentro, tal vez en la vida que sigue.

Ojalá que con el día se acabe la tristeza.

P.D. Pedacito de incertidumbre: (si me lees) Gracias por no dejarme llorar.

Vuel(v)o a casa...

Vuelvo a casa y por la ventana entra el lago pavimentado; sobre él pululan luciérnagas eléctricas, soledades (muchas) fluyen sobre el lecho de los arrollos vehiculares; no hay pajarillos, pero el micro de la derecha trina al son de La Cucaracha.

En los árboles carentes de raíz y alámbrico follaje, cuelgan los tenis de algún cristiano, o testigo, o mormón, o quién sé yo (si el hijo de mi mejor amigo hubiera usado tenis, tal vez, hoy, ahí estarían, también, colgados).

Sobre el lago ya no hay una nata de lirios acuáticos, sino, un poco más arriba, una de radicales libres y partículas suspendidas que nos oxidan.

El hambre no llora en las panzas, sino en los ojos de los niños-axolotl que sividen la vida en lo superficial del paradero y la profunda humedad de las tripas de la ciudad.

Vuelo a casa. Detrás queda la triste y caótica ciudad que hoy se alimentó de mi tristeza.

Me levantó el deseo

Esta noche tengo ganas de escribir, Poesía,
contagiarme del fervor de los versos;
abrazar la cadencia rota de tu respiración.

Esta noche tengo ganas de perderme, Poesía,
en tu mar de palabras, sin metro ni rima;
salvar la distancia entre tú y yo.

Estan noche tengo ganas de hablar, Poesía,
decir que en tus labios mis sueños se esfuman;
vestir de silencio nuestra comunión

Esta noche tengo ganas de sentir, Poesía,
de soñar, cantar y estallar.

Esta noche, Poesía, tengo ganas de ti.

El tiempo, que vuela, me acompaña.

Hace mucho, muuuucho tiempo desde la última entrada. Podría decir que no me da tiempo de mirar hacia atrás, pero tampoco es necesario (decirlo ni voltear), todo lo que me hace falta, para caminar, está frente a mis ojos; ellos han aprendido a discriminar y sólo ven lo que me conviene... lo demás, no importa.

En el escritorio poemas pendientes, trabajo, fotografías; un cúmulo de tareas ansiosas, lecturas intermitentes... tampoco importa. Por fin parece haber llegado el tiempo de organizar mejor los tiempos.

El Silencio aguarda, paciente. No puedo iniciar nada nuevo hasta que no haya terminado con él; no siente celos de lo que me asecha, a final de cuentas, me tendrá de nuevo... me tiene siempre. Qué más da si me distraigo un poco intentando un poema, o un cuento, o perder el tiempo; soy suya, lo sabe.

Hace varios días (bastaaantes) me puse a pensar, a sentir:

Lo prefiero, sí, como nítida silueta,
detrás de los cristales empañados
por la bruma del bosque verde;
lo prefiero, sí, cual falsa ausencia,
disfrazado de silencio...

Decir que no está,
fingir que no existe,
protegerme-erlo-ernos.

Nadie podrá decir: te lo dije
puesto que nada saben,
saben los que deben,
y los que deben
no se atreven a decir.

Yo soy feliz con mi Silencio,
su silencio,
nuestra soledad.

Sólo, solo, sola, solos
lo prefiero.

***

La luna está en el cielo
y su Luz me acompaña cada paso
yo me invento historias
que coinciden todas
con mi realidad.

Me sirve engañarme
creer que me engañan
y esperar.

La luna es un cuerpo
-celeste-
que carece de luz propia
su Luz es un reflejo.


Sucede que no tengo claro que intento decir, no hay un borrador. Sucede que me amordacé el corazón. Sucede que tengo la garganta llena de palabras lindas. Sucede que estoy tan atareada que escupo tarugadas. Pero estoy contenta, sigo contenta, feliz de ver correr el tiempo.

UTOPÍA




He soñado.
Te he soñado.
Despierto…
no estas.
Casi lloro
…pero no
…espero
…me conformo
con estos entes de ficción
que nos hemos inventado.

Este par de corazones rotos
que al chocar
…se hicieron pedazos

Se reconocen…
se recogen
se confunden y
-según-
se reconstruyen

A punto del mes, intento recordar a la que era antes de que tus ojos me cambiaran la vida, me hicieran tragar muchas de mis palabras… buscaba entre los escombros algo que me hiciera recordarme; encontré algo sin mucho sentido, pero harto sentimiento: “ Te juro, por todo lo que se te antoje, que pensaba quedarme, no mover nada de lugar, no verme escapar de entre mis propias manos… pero estoy, como dijo el Rot “todo el tiempo yéndome, como agua de río”; resulta que no sé quedarme, que no sé estarme quieta, si permanezco me desespero y si no estoy, a veces, siento que me muero. Mientras veo, siento, cómo las cosas crecen, cambian y se mueven, no puedo detenerlo, no quiero.
Extraño el tabaco, las ganas de escribir y el sabor del café. Cuando necesito regresar, bajo a la cocina, dispongo la hervidora, machaco los granos, espero cinco minutos y tengo una taza de recuerdos desteñidos, sin cuerpo ni aroma… pero el alma se conforma.
Entonces el dolor trata de mudarse de apartamento, retrocede unas calles, pero también es un cuarto piso.”

En realidad todo parece un sueño… ya no extraño el cigarro; podría pasar la vida, recordando, hundiéndome en tus pupilas que aún no saben nombrar el mundo.

Amanecer acolhua

En mi lecho palpita un verso...
latido incipiente,
palabra florida;
perla salada
de mar texcocano.

Pedacitos...


A lo largo de la vida me han amputado,
poco a poco, lo que soy:
por enfermo, por molesto, por favor,
por ejemplo, por mucho tiempo...

Un pedazo de corazón,
el primer sueño,
un pulmón,
el meñique del pie derecho,

Algunas ideas,
Dos o tres recuerdos…

La mano izquierda,
que me falta
de unos días a la fecha,
estaba gangrenada;
no podía salvarla…
aunque no tuvimos duelo,
tiempo de aceptación,
la extraño aunque, en realidad…
en realidad no haga falta.

¿Pero mi brazo?
¿El derecho?
El que nomás utilicé
pa sentirme completa...
Él, según recuerdo, no estaba enfermo
sólo se fue, se consiguió otro cuerpo
que hoy me crece, se mueve dentro…

***

un colibrí amoratado
con un par de nudos
que lo ligan al pasado

***

Otra vez duele la espera;
tribula la sangre
arde el recuerdo.

Y el mundo da vueltas
el duende protesta
el alma se agrieta

en el viento se escucha el eco
de un vuelo fracturado.

***

los días caen como gotas
Luz de luna,
que habrás de libar.

***

De todos los que se han ido
No más, quedan los versos,
olvidaron los besos…

***

Todavía, el humo en las venas
De vez en cuando una bocanada
Y en la boca nada

Alma bella**


Y tú alma bella que restriegas tu belleza a mi cuerpo,
criatura creada a imagen y semejanza de una lejana noche de amor de la que únicamente yo debiera acordarme, debiera

Especie de canción contra la cual se estrella mi espantosa memoria ciega, tierna especie de nada, palabras como golondrinas en un granero vacío.

Y tú, porque esta invocación deja de ser un lugar común cuando se trata de ti que en nada te distingues de las otras como no sea por el exceso de tu alma.

Invocación tú que eres como el amor un lugar común tan difícil para mí de intercalar en mi vida que ahora mismo no sé qué hacer contigo quizás destruir este poema estoy sinceramente vacío no gano nada con emocionarme mientras te hago esperar...

No quieres comprenderlo ni yo puedo decírtelo; por las palabras empieza mi temor por ellas de las que me he servido demasiado tiempo para orillar este silencio al que me siento ligado como un loco a los tormentos del mar, en los malecones.

Es una asfixia hablar, dar las explicaciones que nunca aclaran nada, destruir con la palabra lo que se ha construido sin ella: el poema de circunstancia la alegría de un momento es una asfixia

Se vive en esto cuando se ha perdido la vocación de lo eterno y el alma pasa a convertirse en un malestar más en un bienestar pasajero o en una tempestad para orillarla en los momentos de locura, pero tú que no eres más que una especie de canción desprendida de la memoria por donde este viento con su crueldad inveterada sopla de nada te servirá inclinarte, vuelas, y ninguna metáfora que te convierta fácilmente en un juguete nuevo de la tempestad dará una puta idea de lo que para una muchacha significa perder por un momento un alma como la tuya me abstengo: dejo a un lado la flor y el fruto pienso más bien en el miedo y en la náusea sinceramente vacío y en cómo una ciudad entera puede convertirse como por arte de nada en una tierra de nadie: esta ciudad demasiado real para tu historia en que la historia reina como en una colmena fecundándolo todo.

Es lo que yo he vivido hasta el cansancio cualquiera pensaría que me he propuesto vengarme de ti de los deseos infantiles reprimidos o algo por el estilo,
de ti que eres una invocación esperándome a cada vuelta de mi insoportable retórica como decírtelo, inocencia: soy la literatura el viejo inofensivo ojalá

Necesitaba amarte así fue devorada caperucita en el bosque cuestión de instinto carnicero pero por sobre todo de cuentos infantiles que terminan bien contra viento y marea, lobo y bosque.

No has perdido uno sólo de tus cabellos en mi vientre

Aquí estás intacta en lo que digo de ti intocada como lo estará siempre un alma digna de este nombre, perdóname, y un cuerpo para el que la palabra alma no tiene más sentido que para los pájaros su propio canto incontenible

Yo seré -este es mi papel- nada más que un momento ni siquiera un castigo a tu distracción a tu desobediencia estamos cansados de todo esto, un momento de angustia en lo oscuro: el extranjero
que desespera por unirse a la vida en una ciudad como esta, a la vida de la que tú eres, después de todo, una pequeña imagen fiel a semejanza del amor a la vida, inolvidable.

-Enrique Lihn-

**de La musiquilla de las pobres esferas.

Hace días que no puedo aterrizar nada pero este blog está abandonado... hace un rato me tropecé con Alma bella; se me antojó compartirlo y, tal vez, dedicarlo.

Un fragmento de Dualidad

...
Vanidad, ingenua paraninfa de la vida
triste heraldo del Silencio
apaga tu voz de nostálgica alborada
que no tiene eco, ni brinda sosiego

vuelve a forjar esperanzas,
para reflejarlas luego,
en parámica hondonada.

ANTES DEL AMANECER

Estoy hecha
de la materia de tus sueños.

Juego a robar
el brillo a la luna;
a ser sombra
y adherirme a tu ser.

Sin querer cantarte,
me convierto en ave,
me adueño de tu voz
en el viento y vuelo
para quebrar de algún modo
este silencio.

Pero te amanece,
dejas de soñarme,

No seré más ave,
que le cante a nadie
si antes del amanecer
no puedo anidarme
en el limo de tu piel.

A quien corresponda:

"Amar es un pretexto para adueñarse del otro...
¿cómo amar sin pedir nada a cambio,
sin necesitar nada a cambio?"

Excusatio non petita, accusatio manifesta

Cuántos "no se lo digas a nadie" te pertenecen?
Cuántos "nunca" vamos a sumarle a esta historia.

Cuántas veces me perteneciste?
Cuántas veces te pedí algo?
Cuántas veces formaste parte de este mundo
en el que me construyo y desvanezco?
Cuándo has estado en mi futuro?
Cuándo florecerás en el pasado?
Cuándo aceptarás que es a ti
y no al aire?
Cuándo hablaré libre?
Cuándo diré "te amo"?

Con el coraSón latiendo en las entrañas.

La primera vez que esta idea dio vueltas en mi cabeza, estaba entrampada en El Silencio. Leía TAUROMAGIA. Capítulo III.- Para una estética del toreo. III.- Ángel, musa, duende: "...Es posible que unos tengan más predisposición que otros para el duende, pero también es cierto que éste aparece cómo y cuando quiere, sin horas ni controles, siempre con sonidos, acentos y formas nuevos y viejísimos, siempre de abajo arriba como si saliera de la tierra, de la entraña de la tierra, de la raiz oscura de la tierra."



Ayer, bajo la lluvia, curiosamente, me apareció la fuente: Teoría y juego del duende. Federico García Lorca, Madrid, 1933. Al llegar a casa y dar con la versión completa, tuve una regresión no muy profunda, 7 de mayo de 2009: el positivo marcó el cambio de tercio; las dos verticales paralelas (líneas equidistantes entre sí y que por más que se prolonguen no pueden encontrarse) se clavaron como el primer par de banderillas. Había aparecido. Luz de luna significa su nombre.

"El duende no juega con superficialidades, con las formas, sino que penetra hasta la raíz última e ínima, buscando siempre el dintorno esencial y dolorosamente escondido, el meollo más entrañado y entrañable."

El duende, como dice Lorca, 'es un poder y no un obrar, es un luchar y no un pensar... Sólo se sabe que quema la sangre, como un tópico de vidrios, que agota, que rechaza toda la dulce geometría aprendida, que rompe los estilos... Los grandes artistas saben que no es posible ninguna emoción sin la llegada del duende... La llegada del duende presupone siempre un cambio radical en todas las formas sobre planos viejos, da sensaciones de frescura totalmente inéditas, con una calidad de rosa recién creada, de milagro que llega a producir un entusiasmo casi religioso.'


"El duende da órdenes y no obedece, es como una maldición que aflora en un momento indeterminado, calienta el corazón, desgarra la garganta y nos domina empecinadamente, furiosamente, como en una arrebatadora posesión. El duende embriaga como un sorbo de raza. Y agota."


P.D. El Silencio se siente tranquilo al saberte observándo, desde la barrera, su danza fúnebre con El Duende.

Mujer Luna


1. EXT. CABAÑA. NOCHE
Al interior de la cabaña termina de extinguirse una tenue luz. Se abre la puerta. RODRIGO (35) y JULIA (25) salen tomados de la mano. RODRIGO mira hacia el cielo, y al tropezar con la luna llena, baja la vista. Caminan hasta perderse en el bosque.
2. INT. CARRO. NOCHE
ELIZABETH (27) se estaciona frente a la cabaña, se quita los guantes, enciende un cigarro y toma una pequeña caja de madera. La observa con tristeza.
3. INT. CABAÑA. NOCHE
ELIZABETH cierra detrás de sí la puerta. Abre la caja, es una navaja con una etiqueta que dice “feliz aniversario”. La deja, abierta, en la mesa. Observa alrededor: la chimenea, la mesa de centro, el cenicero, las cenizas, la luna detrás de los cristales.
4. INT. CABAÑA. NOCHE
RODRIGO entra, toma la navaja y se acerca a ELIZABETH que, sentada en un sillón, lo ve sorprendida.
RODRIGO
Feliz aniversario.
Le acaricia el pelo y le corta la garganta. JULIA se acerca a RODRIGO y lo ayuda a incorporarse mientras ELIZABETH se extingue.

AUSENCIA*


Ausencia, oleada de cristales rotos,
Subes, reptas, desgarras…
… todo el tiempo,
me reduces a la nada.

Luego me desparramas,
en el charco de mi sombra,
el alma ensangrentada.


*Hace mucho de esto... asi que casi es trampa, pero nomás es para no ausentarme tanto de mí misma, aunque la foto sí es nueva.

Segunda y (espero que) última.


Hoy amaneció convencida de que no es posible deshacerse de las caricias, pero tal vez dentro de poco las olvide; imposible escupir el pasado, por mucho que le revuelva el estómago; cada quien llora como puede; en realidad no es la única, pero se conforma con su mentira; necesitó un arrebato, pero las llaves ya están en el canal; le es imposible dejar sus muletas; si está en su cama… no hay abismos (aunque tampoco haya compañía, jaja); no importan los cimientos, importan los castillos; simplemente no puede; volverá a cometer los miiiismos errores, pero hoy no le importa; no sabe cómo se hace un tajo; es probable que de por vida le quede la cicatriz de cortos caminos; no importa cuánto se fije, volverá a buscar la piedra pa tropezarse a propósito; si uno olvida algo, es porque algún día tiene que volver; son agruras; sí son idiotas, pero no le pusieron una pistola pa aceptar las culpas; en realidad le habla, aunque no por su nombre; no puede no pensar; la amabilidad se gana (igual que el respeto y el cariño y el rencor o la indiferencia); la soledad es un mito que se inventó; en realidad, no es independiente; el rencor sí da cáncer, pero se cura con la venganza, jajaja…; no es necesario hacer drama, los cristales rotos pueden lastimar a alguien; como diría Galileo “Epur si muove”; Dios no cumple antojos ni endereza jorobados.

La mujer que me habita, hoy, amaneció rencorosa, con ganas de repartir amargura y:

1.- Devolver las caricias que una noche le pusieron en las manos.
2.- Escupir los besos que recibió por miedo o compasión.
3.- Llorar estúpidamente porque no es capaz de hablar.
4.- Convencer al mundo que ella es la única responsable del vacío que dejó de serlo.
5.- Tirar al canal el sobrepeso en su llavero.
6.- No depender de un conejo que le acomode los sueños.
7.- Evitar a toda costa los abismos que se forman entre su lado y el otro lado de la cama.
8.- No volver a construir castillos en el aire.
9.- Dejar de recordar, así como hace dos meses dejó de fumar.
10.- No volver a dar sin que le pidan, aunque eso sea quedarse con las manos llenas.
11.- Ser capaz de cortar de tajo todo lo que no la deja avanzar.
12.- Entender que los ojos verdes nunca serán (en realidad) el color de un largo camino.
13.- Fijarse por dónde camina.
14.- Jamás, jamás, tener un cepillo de dientes en un baño que no sea el suyo, aunque eso implique no lavarse la boca.
15.- Hacer una pira con todo lo que ha escrito.
16.- Arrancarse del esófago la tristeza.
17.- Secarse el llanto con la piel de dos o tres idiotas que le hicieron cargar culpas que no le correspondían.
18.- Poder hablarle a su amiga imaginaria (que en realidad no es amiga imaginaria y necesita sentirse querida y aceptada).
19.- No pensar en los 26 años que lleva arrastrando.
20.- Ser un poco amable con quien realmente lo merece.
21.- No quejarse de la soledad sin la cual ya no sabría vivir y que pronto perderá para siempre.
22.- Explicarle a algunas personas que la “independencia” es un accidente, no la sustancia(*).
23.- Convencerse de que el rencor da cáncer, cuando no es manejado adecuadamente.
24.- Tener el coraje para correr a los brazos de sus papás y decirles que los necesita.
25.- Sentir que lo que lleva dentro se mueve.
26.- No cumplir 27 años.

(*) Tómese como referencia la definición aristotélica de "accidente" y "sustancia".

A veces uno se acerca a la ventana y, hacia abajo, la gente hormiga transita confundida; a veces uno abre las manos para sentir el vacío y disipar la verde niebla que inunda el balcón de algún cuarto o quinto piso; a veces uno mira el horizonte y entre los edificios algún arcoíris promete un “otro lado” con todo y su duende y su tesoro; pero a veces uno sólo mira edificios, sin horizonte ni pedacitos de cielo ni ollas de oro, no hay quintos pisos ni gente hormiga ni nada.

A veces uno se encuentra a ras de piso, se asoma a la ventana, y cree que lo que hay detrás del cristal es el jardín de un nuevo hogar.

Pero ahora que me acerco a la ventana, no veo nada. Pero sí hay un duende.

Extensión de dolor


Dueles a cada paso
de las calles que camino
y no vas a mi lado.
En los atardeceres
…los de todos los días.
Y los amaneceres.

Dueles en los rincones
en tu sombra
que nunca piso
…en el aire
…por eso no respiro
Dueles en los besos
de otros
en las manos
de otros
en los huecos
y en los vicios
y en los sueños
y en los vacíos
Dueles en las horas
(todas las horas)
cuando me siento a escribir
y te me pierdes entre las letras.
Te me escurres de las manos.
Como se me escurre el agua…
o el tiempo...
…la tinta
…la vida
¡carajo
la vida!
Dueles en los espasmos
(ficticios)
de mis entrañas.
Dueles en la poesía
…la noche
…el silencio
…y el ayer…
En el listón de plata que me ataste a la muñeca
me Dueles en la cintura
y en los brazos
y en la herida
(de la otra… otras…)
Dueles en estos labios que se marchitan.
En estas manos frías
que se quiebran de tristeza.
Dueles en la huella de mis pasos rotos…
…pasos de otros

Dios entre nosotros


“Papá por treinta, o cuarenta años…
brazo mío, palabra clara corazón resuelto.
Padre, abuelo, hijo, hermano mío…”
-Jaime Sabines-

De voces hebreas
se prendió un rumor al viento
para traer desde lejos
el significado del silencio;
nosotros, que somos eco,
sombra, final, piedra en tu camino.

Lo que te sobra en la tierra de Emmanuel,
es el recuerdo:
el de la sangre
que renunció a ser agua
para convertirse en vino.

Sobras, porque el tiempo te redujo,
Pero Manuel es historia, derrota y victoria:

Hay uno, el Belgrano,
que ondea, celeste y blanco,
en un cielo lejano.
Otro, quien Nocturno
le cantó a Rosario.
Y el demonio de pasión
que lidia mis recuerdos.

Manuel: aunque quieras renunciar
a ti mismo y a tu padre,
Manuel, también es tu hijo
y si llega, tal vez, el mío.

Papá te digo, Manuel…
por no decirme soledad.

MÁS DE LO MISMO

Como de costumbre...
no te atreviste a morder el anzuelo.

Por no abrir heridas,
que son futuras cicatrices:
hiciste tuya la carnada
mordiendo de lado,
para no dejar rastro.

Pobre del pescador
que al final del día,
se le habrá ido el tiempo
y la vida.